martes, 12 de mayo de 2015

Estar atentos




Mindfulness es mantener viva la conciencia
En la realidad del presente.
Tich Naht Hanh


El estrés se ha posicionado como un aspecto inherente al moderno estilo de vida, y esta condición que durante largo tiempo se vinculara como una experiencia de la vida adulta, ha abierto su espectro alcanzando a los más jóvenes, hoy en día escuchamos hablar de estrés infantil, derivado de las exigencias académicas que se desprenden del deseo de “excelencia” para poder ser competitivos, y en un futuro alcanzar el nivel “económico” de vida esperado.  Sumamos a esto otra realidad en la que viven los niños y jóvenes en el presente, una sobre estimulación, estudios recientes demuestran que nuestra concentración difícilmente sobrepasa los once minutos ya que seguramente en ese breve lapso habremos de vivir la interrupción de nuestra atención por algún estimulo externo, de ahí que no resulte sorprendente que los estudiantes presenten, cada vez con más recurrencia, problemas para concentrarse en sus actividades escolares y como consecuencia bajos niveles académicos, con todas las implicaciones que de este hecho se derivan; ansiedad, depresión, baja autoestima, sentimientos de frustración, resultados muy distantes de lo que se espera de la educación.

Ghannam, fundadora de Headstand, dice: “Esto es cuestión de una reforma educativa y de salud pública: nuestros estudiantes necesitan desesperadamente una manera de superar la adversidad de cada día que viene con sus condiciones de vida. Si sabemos que el estrés existe, es nuestra responsabilidad dar una herramienta simple a los niños que la necesiten más.”

Como respuesta a esta generalizada problemática se introduce en nuestro mundo occidental Mindfulness- Mindfulness no es un descubrimiento moderno, aunque vivamos ahora su redescubrimiento en el marco de la cultura occidental., surge del interés occidental por la tradición oriental. Mindfulness pudo existir desde el momento mismo en que los primeros cerebros humanos comenzaron a transformar el planeta, pero hace unos 2500 años, se alcanzó una cima en esta práctica, concretamente en la figura de Siddharta Gautama (el Buda Shakyamuni), iniciador de una tradición religiosa y filosófica extendida por todo el mundo (el Budismo).

¿Qué es mindfulness?
Mindfulness es algo simple y familiar, algo que todos hemos experimentado en numerosas ocasiones de nuestra vida cotidiana. Cuando somos conscientes de los que estamos haciendo, pensando o sintiendo, estamos practicando Mindfulness. Es una capacidad humana universal y básica que consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente momento a momento.
Desde un punto de vista científico es el estado en el que el practicante es capaz de mantener la atención centrada  en un objeto por un período de tiempo teóricamente ilimitado (Lutz, Dunne y Davidson 2007).
Desde un punto de vista psicológico Mindfulness también se ha venido a considerar como un constructo de la personalidad. Se pretende medir cuanto Mindfulness tiene una persona y cómo puede afectar esto a diversas dimensiones psicológicas.
Mindfulness también es considerado como  un método para sosegar la mente, siendo su objeto de estudio las sensaciones, emociones, ideas…que nos ocurren en el presente. Calmar la mente para ver con claridad, sacándola de su piloto automático. Mindfulness es conciencia, una conciencia que se desarrolla prestando una atención concreta, sostenida, deliberada y sin juzgar al momento presente (Jon Kabat Zinn. 2012)

Componentes en Mindfulness
En esta práctica encontramos dos componentes básicos, de acuerdo a Bishop y cols. 2004; el componente básico consiste en mantener la atención centrada en la experiencia inmediata del presente, y el segundo componente se refiere a la actitud con la que se aborda la experiencia. Esta actitud implica vivir la experiencia con mente de principiante, no juzgar, aceptación, no forzar, ecuanimidad, ceder, confianza y paciencia.

Las escuelas han empezado a experimentar con la práctica de Mindfulness,  descubriendo que las técnicas de meditación pueden ayudar a los estudiantes. Uno de los efectos de mindfulness es el logro de una mayor regulación emocional, lo que explicaría (al menos en parte) la disminución de ansiedad y depresión en los practicantes de Mindfulness.

De manera general, se ha encontrado que mindfulness permite a los niños y adolescentes regular la atención y las emociones, desarrollar disposiciones pro-sociales como la empatía, la compasión, paciencia y aceptación, tener una mayor creatividad y desarrollar o mejorar habilidades para resolver problemas. Asimismo, diversos estudios han reportado que mindfulness les permite disminuir el nivel de estrés, tanto escolar como la vida cotidiana; así como aumentar su resiliencia ante situaciones difíciles. Al potenciar el desarrollo de estas habilidades convierte esta práctica en una herramienta que favorece la inteligencia emocional, niños y jóvenes son capaces de gestionar sus emociones y asumir la experiencia de la vida de una manera saludable y placentera.

Otra área en donde se han visto beneficios importantes de la práctica de mindfulness y que resulta fundamental para el aprendizaje son las funciones ejecutivas, las cuales se encargan de los procesos de planeación, así como de regulación de las acciones que son dirigidas por metas.


¿Cómo?
Mindfulness propone una práctica formal y otra no formal. Dentro de la práctica formal se cuenta con la Meditación, práctica de yoga, indagación atenta del estrés y la ansiedad entre otras. Dentro de la práctica no formal  incluyen realizar las actividades cotidianas con atención plena, actividades como el escuchar, el comer, nuestras sensaciones, etc.  Un aspecto fundamental para el éxito de esta metodología es la constancia, la voluntad.


Por todo esto es indiscutible la importancia de considerar la inclusión de esta nueva metodología en el ámbito educativo. Indiscutible resulta también, considerar la conveniencia de que los adultos responsables de a educación de niños y jóvenes asuman para su vida esta práctica, pues como educadores no podemos transmitir aquello que nos sea ajeno. Mindfulness va más allá de proveer una poderosa herramienta, es una forma de estar, de relacionarnos, de sentir a los niños y jóvenes con quienes se trabaja.

M.PSM. Blanca Laura Lee


Referencias Bibliográficas.

KABAT – ZINN JON (2012)  Mindfulness para principiantes.
SIMON VICTOR M. Mindfulness y neurobiología. Revista de Psicoterapia/Vol. XVII – Nº 66/67
STAHL BOB Y GOLDSTEIN ELISHA (2010) Mindfulness para reducir el estrés. Una guía práctica.
VALLEJO PAREJA MIGUEL ANGEL (2006) Mindfulness. Revista Papeles del Psicólogo Vol. 27




Blanca Laura Lee, realizó sus estudios de Licenciatura el Psicología Clínica en ELPAC, se capacitó como Guía Montessori por el CEM y Tecnológico de Monterrey,  hizo Maestría en Terapia Familiar Sistémica en IREFAM,  Maestría en Psicomotricidad en la Universidad Autónoma de Chihuahua,  realiza también  estudios de Arteterapia, Mindfulness y yoga a través de diversos Diplomados. Con veinte años de experiencia como Guía Montessori de Taller II y Comunidad de Adolescentes, actualmente es Docente en los programas de licenciatura y Coordinadora de Posgrado en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Chihuahua, desde hace dos años colabora como catedrática del Centro de Estudios Superiores Elizabeth Seton, colabora también con el Colegio Montessori de Chihuahua impartiendo el Taller de Escritura Creativa en la Comunidad de Adolescentes.

jueves, 30 de abril de 2015

El papel y las funciones de la universidad



“El papel y las funciones de la universidad en la producción y reproducción del conocimiento”.


A lo largo del tiempo y aún desde sus inicios, la visión y misión de la universidad ha sido y será la de generar conocimiento para contribuir al desarrollo y bienestar de la sociedad. Su génesis se remonta varias centurias atrás, en la renaciente Italia. Pujando y esforzándose por salir del lúgubre oscurantismo, la universidad se abría paso para cumplir su función social, esto es entre otras muchas, la de contribuir al alcance de ideales y valores así como erradicar la ignorancia y propugnar por el saber.

Es de llamar la atención incluso, que aún Machiavelo hace una reflexión acerca del negocio, que etimológicamente significa la negación del ocio, y que además nos permite darnos cuenta de que forma había una necesidad y un hambre por estar ocupado en la adquisición de nuevos conocimientos.

Esto dará como consecuencia a nosotros como docentes, ubicar el papel de la universidad en la función y reproducción del conocimiento. Independientemente y cualquiera que sea la clasificación de la ciencia, a través de ésta es posible que la confrontemos con los retos y necesidades que surjan y se pueda en la medida de lo posible, tener la capacidad de sensibilizar al individuo a que éste pueda ser educado y por lo tanto, adquiera cierta conciencia civil y estar más sensibilizado en seguir buscando explicaciones más objetivas a una gran diversidad de fenómenos y acontecimientos cotidianos.
Solamente a través de la investigación será posible generar más conocimiento. Pero podríamos adoptar una postura de conformismo y delegar esa responsabilidad a quien le corresponde, esto es a saber, a los doctos e instruidos, que con su sapientísima perspicacia, dedican su tiempo y su esfuerzo a la investigación. ¡Cuán equivocados estamos!, pensar que solamente algunos poseen la capacidad para introducirse a este fascinante mundo, que con tan sólo un poco de buena actitud y disposición se podría llevar a cabo este quehacer científico. No cabe duda que cada uno de nosotros que fungimos como docentes, tenemos un excelente recurso humano y apoyo en nuestros alumnos.

Es también de hacerse notar el desarrollo que la universidad ha tenido durante su existencia. Expedición de licencias para la enseñanza, apertura a “todas” las clases sociales, que posteriormente tuvo que ser normada, actualización de materias, cambio de “ideologías” ancladas en ideas religiosas, suplantadas por otras como la ciencia, etcétera, son algunos de los cambios efectuados que permiten ver la evolución de las instituciones de enseñanza superior.

Nos corresponde a nosotros como parte de nuestra alma mater ser partícipes de este nuevo cambio que se está gestando. Siendo honestos, la mejor revolución que podemos reconocer no es la de los maestros disidentes que marchan por las grandes avenidas levantando un puño y gritando consignas contra lo que consideran violentan sus conquistas sindicales o cualquier desacuerdo a la reforma educativa. Tampoco la postura del docente será la de la muy trillada expresión, “hacen como que me pagan, hago como que trabajo”. Se debe reconocer la actitud que mostraron aquellos grandes pensadores mexicanos del Ateneo de la Juventud, que con un gran vigor y una gran visión, lograron sacar del letargo a aquellos conformistas latifundistas que apostaban a que la riqueza estaba solamente en un pedazo de tierra. O aquellos que tenían el poder, que se aferraban a la silla y se enseñoreaban de aquellos ignorantes que eran manipulados llevados por doquier para engrosar las filas de los acarreados. Estos apostaron por una mejor revolución, la de la educación, la que trajo como consecuencia que hubiera más pensadores, que se solidificara la enseñanza superior y se reconociera a la UNAM como la máxima casa de estudios de nuestro país. Allí radica el éxito, allí está la solución, necesitamos reconocer que un país con personas educadas es un país que generará progreso, generará riqueza, generará inversión. Países que supuestamente estaban también en un letargo, ahora despiertan como poderosos gigantes que educan a su gente, capacitan a sus habitantes para que salgan y establezcan negocios alrededor del mundo. Nadie apostaba por países como China e India que con tantos problemas de pobreza y sobrepoblación, ahora apuntan sus baterías a la educación, demostrando que solamente a través de esta estrategia se puede salir adelante. Mucho nos corresponde hacer en lo que nos concierne a nosotros como “profesionales de la educación”, si es que lo somos. El compromiso está, aquí en nuestra parcela, con nuestros jóvenes, en nuestro entorno, con los recursos, limitados o ilimitados que tengamos, es tiempo de salir de la pasividad y entrar al dinamismo de un mundo cada vez más globalizado, más activo, más dinámico, más educado.


Federico Rubén Lira Ramos

jueves, 23 de abril de 2015

Desigualdad social y desigualdad educativa



La igualdad educativa no es un derecho natural para todos, pues el destino “de formación” depende de las características sociales y económicas que convierten a cada individuo en un determinado tipo de ciudadano. Entonces: la educación no es igual para todos, ni en forma, ni en tiempo ni en lugar; la educación no es igual para todos, ni para acceder, ni para permanecer, ni para alcanzar los mismos resultados dentro de ella; la educación no es igual para todos, ni en la repartición de responsabilidades sociales, ni en las democráticas y económicas. Por ello, surge la pregunta: ¿La desigualdad educativa genera la desigualdad social… o es a la inversa?
Se presume que la función del Centro Educativo, en todos sus niveles, es formar a los más jóvenes, con base en el conocimiento que la sociedad considera importante y convertirlos en el modelo ciudadano que esa misma sociedad necesita: democrático, activo, productivo y apegado a las leyes.  Respecto a este proceso, que a primera vista parece ser correcto, o más bien, entendible… algunos teóricos de la Sociología de la Educación respingan y gritan “¡Reproducción! ¡Resistencia!”.

Desde el inicio: La experiencia educativa
Todo conocimiento que se alcanza durante la vida académica viene estipulado en el Curriculum Educativo, definido como una construcción cultural, que tiene cuatro dimensiones: lo pedagógico, lo psicológico, lo social y lo epistemológico. Con esto se entiende que el Curriculum es un proceso metodológico que no sólo se conforma por programas y planeaciones, o se limita a regular las prácticas pedagógicas, sino que en él se concentran los contenidos (lo que la sociedad considera importante), las guías (metodologías educativas), la experiencias de aprendizaje (didáctica), los sistemas de evaluación y la disciplina.
Con lo anterior se podría decir que el curriculum abarca la naturaleza de todas las actividades que se realizan dentro de la escuela, con la finalidad de producir los aprendizajes DESEADOS* (no olvidemos esta palabra; más adelante ahondaremos en ello). Un ejemplo que me parece muy interesante, es el que expone Inés Dussel, quien explica que en 1820 la creación del patio revolucionó la educación en Argentina, pues se creó un espacio delimitado dentro del cual los estudiantes "afloraban su verdadera naturaleza" y convivían bajo cierta jerarquía que ellos mismos generaban. Con ello, hago hincapié en que el curriculum entra en todo, hasta cuando nos encontramos compartiendo almuerzo con nuestros compañeros, jugando futbol, platicando, peleando… o solitarios dentro del salón.

“¡Reproducción!”: La producción de aprendizajes deseados
Ahora, partiendo del entendido de que el curriculum “contiene” la información que la sociedad considera importante para que la adopten las nuevas generaciones, algunos teóricos –como Durkheim, Bourdieu, Dewey y Giroux- afirman que la selección de “lo que importa” no la realizan todos (de manera democrática), sino que de esta tarea se encarga la clase dominante. ¿Clase dominante? Pero, ¿qué tiene que ver lo económico en esto? Bueno, podemos ver que la separación de clases sociales se realiza con base en su poder adquisitivo (baja, media baja, media alta, alta) y no por su aportación a la sociedad (en conocimiento o trabajo real); entonces, vemos que la economía tiene poder sobre la organización de la sociedad… y la organización de esa sociedad se realiza a través de la escuela, pues es ella la que se encarga de formar al grupo de ciudadanos que se dividen en esas clases.
En este sentido, Germán W. Rama explica que siempre ha existido “la necesidad de dividir a la sociedad en grupos con características específicas y funciones limitadas”, por lo que la expansión educacional es distinta de acuerdo a la clase social y en ella influyen las mutaciones sociales que surgen con la urbanización y la industrialización... O ya en nuestros días, con la era digital, el neoliberalismo y la globalización. Con esto se entiende que los aprendizajes deseados (en la escuela) se relacionan directamente con los aprendizajes necesitados (en la sociedad). Entonces, podría decirse que será el curriculum el que se encargue de generar ciudadanos con características específicas (culturales y cognitivas) para que asuman diferentes funciones limitadas: doctores, licenciados… maquileros, obreros, albañiles, aparentemente la razón consiste en que para que hayan ricos o mejor pagados, deben existir los pobres o menos pagados. En este sentido, Giroux cita a Bourdieu, quien dice que la escuela es relativamente autónoma, pues es influida por instituciones económicas y políticas más poderosas.

“¡Resistencia!”: La escuela como esfera pública democrática y los maestros como intelectuales transformadores
Giroux explica que ante la reproducción de las clases sociales por medio de la escuela, muchos docentes (por lo general de ideología liberal o radical) tienden a perder la fé en el Centro Educativo, dando todo por perdido y reprochando constantemente su existencia. Por esto, el autor propone considerar al aula como espacio dedicado a formas de habilitamiento personal y social, donde los estudiantes tengan la oportunidad de aprender el conocimiento y las habilidades necesarias para vivir de una auténtica democracia. El autor afirma que esto funciona para dignificar el diálogo significativo y la acción, así como para dar a los estudiantes la oportunidad de aprender el lenguaje de la responsabilidad social, el cual trata de recapturar la idea de democracia como un movimiento social fundado en el respeto fundamental por la libertad individual y la justicia social.
La pedagogía crítica sugerida es una en la que los estudiantes se les pide constantemente que examinen los distintos códigos -es decir, creencias, valores y supuestos- que emplean para darle sentido a su mundo. También son alentados a examinar cómo "codifican" los hechos mismos, no sólo en el salón de clase, sino fuera de la escuela también. Este concepto suple las comunes percepciones de la escuela como extensión del mercado de trabajo o como institución de primera línea en la batalla por los mercados internacionales y la competencia extranjera.
Aunque México no ha asumido el neoliberalismo que caracteriza a Estados Unidos, creo que es de suma importancia que los maestros conozcamos la propuesta de la escuela como esfera pública democrática, pues considero que será sólo a partir de la reflexión y libertad como el estudiante logrará desarrollar un pensamiento crítico que lo prepare para decodificar la realidad en la que vive, comprenderla, evaluarla y –sobre ello-tome mejores decisiones. Ahora, tocando este punto, creo importante destacar que en este último proceso (la comprensión de la realidad) existen diversas disciplinas tomadas por muchos docentes como meramente de contenido, pero que realmente tienen un sentido más socio-crítico, entre las cuales destaca la lectura y sus procesos… pero esa ya es otra historia.

Flor Azucena Holguín Alvarado


Flor Holguín es originaria de Chihuahua capital, egresada de la Licenciatura en Letras Españolas en la UACh y estudiante en la Maestría en Educación Superior, se ha desempeñado por 9 años en el rubro periodístico, específicamente en la generación, administración y edición de información en portales digitales, entre los cuales destaca El Diario de Chihuahua. En el campo de la pedagogía, cuenta con participaciones con el Tecnológico de Monterrey, en donde funge como tutora externa del curso de Análisis y Expresión verbal, así como en el de Comunicación y Sociedad; asimismo, es redactora de tesis en el Centro de Estudios Superiores Elizabeth Seton en donde imparte las clases de Habilidades y Destrezas I, Análisis de Texto, Comunicación y Relaciones Humanas, y Literatura Infantil.